Blog

 

images_063

Los sueños nos acompañan siempren. Todos soñamos e incluso cuando estamos a punto de nacer tenemos sueños y durante toda la vida seguimos haciéndolo, a veces despiertos y siempre dormidos.

Solemos tener una media de cinco sueños diarios, pero las prisas al despertar nos impiden recordarlos. Otras veces nos lo impide esa parte de nosotros censurante y defensiva que hemos ido creando a lo largo de nuestra existencia, porque no nos interesa saber lo que nos llega directamente del inconsciente, ya que la mayor parte de nosotros, los humanos, tememos a lo que desconocemos en general y  de nosotros mismos en particular.

Así perdemos u olvidamos,  los sueños y con ello dejamos de escuchar gran parte de lo que nos decimos, cerrando puertas a posibilidades de conocimiento que bullen en nosotros y gritan por salir al exterior.

Aún así, a pesar de nosotros, ellos siguen haciendo su trabajo, siguen transformando un material denso, como emociones y represiones que no nos gustan, en algo que sea viable para nuestra consciencia. Es legítimo darle una oportunidad al inconsciente para hacernos más “mayores”, para aprender un lenguaje que se inculcó en nosotros desde los tiempos perdidos del Inconsciente Colectivo, a fin de cuentas siempre nos acompaña.

Un sueño, si no se lo recuerda, si no se lo trabaja, no tiene ningún poder para nosotros, pero si le damos el tiempo merecido al recuerdo, si potenciamos y lo traemos a la memoria, nos sorprendería como nos habla, lo que nos comunica y cómo nos dice las cosas a cada cual en intimidad y con total individualidad. El lenguaje es único para cada uno y ese es el primer paso que hay que aprender para comprender nuestros sueños. No valen diccionarios, ni búsqueda de significados por internet. Hay que buscarlo en el sentir, en los recuerdos, en los acontecimientos del presente que la vida y la experiencia nos brinda y así ampliaremos y fortaleceremos el vínculo y el compromiso con nuestra propia vida, con nuestro propio sentido de la existencia….tal vez no inmediatamente, pero en algún lugar de tu cerebro quedará anclado para recordarlo cuando más se necesite procesar, porque los sueños ayudan a procesar también aquello que no podemos hacerlo con la consciencia, como esa parte oscura, llamada sombra, que nos recuerda que también somos aquello que más rechazamos, incluida esa energía y esa posibilidad de ser que no nos atrevemos a expresar por condicionamientos, por miedos, porque no creemos en ella y por ende en nosotros mismos. .

Por lo tanto, esta noche, después de leer este pequeño artículo, cuando te vayas a la cama, déjate sentir, déjate mecer y entregate a un mundo y una aventura onírica dándote la oportunidad de saber algo más de ti mismo, de sentirte y de crecer de otra manera, abriendo la puerta a un lenguaje que hasta ahora no habías escuchado…Tu propio lenguaje interno, tu propia mirada interna.

Fermina Pulido
img
Psicóloga en PsicoAljarafe
0 Comentarios

¡Sé el primero en escribir un comentario!

Deje un comentario

img