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LA PSIQUE. Una Perspectiva Junguiana.

Por: J. Castro

En la psicología Junguiana, la Psique está compuesta de dos grandes parcelas: a) la Consciencia; y b) lo Inconsciente. No hay una línea definida que separe y limite ambas áreas, excepto la que surge de la observación empírica del comportamiento y vivencia humana, desde donde es fácil presuponer que la mencionada línea ni es la misma para todo el mundo ni está en el mismo sitio.

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Al individuo, que es una totalidad en sí mismo, se le atribuyen cuatro funciones psíquicas principales: Sensación, Pensamiento, Sentimiento e Intuición.

Dos de estas funciones, ‘Sensación’ e ‘Intuición’ son consideradas como puramente perceptivas o irracionales. Las otras dos, ‘Pensamiento’ y ‘Sentimiento’ se consideran creadoras de juicio y opinión, o racionales. Estas cuatro funciones psicológicas están en un estado embrionario en el nacimiento del individuo, y es su posterior crecimiento el encargado de desarrollarlas, estando dicho desarrollo sujeto tanto a causas intrínsecas como extrínsecas. Generalmente, nadie desarrolla las cuatro funciones por igual, sino que lo hacen dentro de una gradación del nivel de utilización consciente, de tal forma que unas tienen una presencia e implicación más fuerte en la vida del individuo que otras, lo cual terminará por modular el carácter, la personalidad y la tipología psicológica de dicho individuo.

Estas funciones actúan de forma diferente dependiendo de si la personalidad es extrovertida o introvertida. A continuación se describe un pequeño acercamiento a las particularidades que modulan la experiencia y la personalidad de las personas, dependiendo de las funciones psíquicas y de si el individuo manifiesta una tendencia a la introversión o a la extroversión:

FUNCIONES

EXTRAVERSIÓN INTRAVERSIÓN
El individuo proyecta su energía hacia el mundo externo, hacia el mundo de los objetos. La importancia radica en el mundo interno propio. El mundo exterior no es lo importante.

SENSACIÓN

La realidad se levanta desde lo que se percibe objetivamente. Las percepciones abstractas se objetivizan.

La subjetividad es la reina de la experiencia.

SENTIMIENTO

Individuos muy sociables. Se reprimen los sentimientos negativos.

Suelen ser personas cerradas e inaccesibles. Los sentimientos son el indicador que valora la importancia de la experiencia.

INTUICIÓN

Reaccionan con rapidez ante los eventos, y suelen obtener un conocimiento realista de su entorno.

La percepción de las intuiciones se dirigen al mundo interno. Caldo de cultivo para personas imaginativas y soñadoras.

PENSAMIENTO

Las ideas le llegan del mundo exterior. La experiencia es la base del conocimiento.

Aunque deciden de forma abstracta, tienden a concretizar.

(Para una exposición detallada y en profundidad sobre el tema, ver la obra de Jung: “Tipos Psicológicos”)En consecuencia, de las cuatro funciones surgirá, por predisposición natural, el predominio de una de ellas, definida como función principal o superior, llamada así sólo por ser la más utilizada, mientras que las restantes van perdiendo predisposición consciente, resultando dos de ellas, en un nivel intermedio, como funciones auxiliares, relativamente diferenciadas, mientras que la cuarta, o función inferior, se caracterizaría por quedar totalmente inconsciente, pudiéndose diferenciar solo relativamente, y constituyéndose como la función opuesta a la principal. Esta función denominada como función inferior, se llama así solo por ser la función psíquica que el individuo menos utiliza de forma consciente, sobre todo durante la primera mitad de su vida, pero que a partir de esa edad teórica donde comienza la segunda mitad de la vida, se manifiesta como la función capaz de restablecer el equilibrio psíquico que permite abrirse hacia la individuación. Es por esto que además de denominarse como función inferior, también se la conoce como la función transcendente.

Lo Inconsciente, tal como su nombre indica, es esa parte de la Psique a la que la consciencia no tiene acceso, y está formado por todos los contenidos y procesos psíquicos que no se relacionan con la esfera del ego ni percibidos por éste. Según Jung, el Inconsciente no se encuentra en un estado de inactividad “sino que está constantemente ocupado en la agrupación y reagrupación de sus contenidos” (Jung, 1964). Esta actividad se realiza para mantener el equilibrio de la psique completa, donde cualquier omisión, rechazo o represión del ego basado en motivaciones personales y no reconocidas conscientemente, provocan la unilateralidad de la personalidad, lo cual conlleva una compensación por parte del Inconsciente en defensa de la totalidad.

En el Inconsciente encontramos, por un lado, aquellos contenidos que habiendo pertenecido alguna vez a la consciencia, la represión ejercida sobre ellos los obliga a permanecer por debajo del umbral de ésta. Por otro lado, tenemos lo que Jung denominó como procesos psicóideos, que son “aquellos procesos que pertenecen a la esfera de lo inconsciente en calidad de elementos incapaces de consciencia” (Jung, 1991), muy relacionados con la base instintiva. Esta diferenciación provoca que dependiendo de sus contenidos y de lo próximos que estos puedan estar de la consciencia, veamos en el inconsciente dos grandes parcelas: a) Inconsciente Personal; y, b) Inconsciente Colectivo.

El Inconsciente Personal está formado por ese material psíquico que alguna vez fue consciente y que se va generando y acumulando desde el nacimiento, también está formado por material liminal, que son los embriones de futuras concepciones y pensamientos conscientes muy próximos al umbral de la consciencia, y por material subliminal que son aquellas percepciones que vía los sentidos pasan por debajo del nivel de la consciencia.

En la formación de este inconsciente personal ejercen una acción preponderante las funciones psíquicas reprimidas (funciones auxiliares, en menor medida, y función inferior, en mayor medida), pues de la infrautilización de unas, como de la sobreutilización de otras, surgen la mayoría de los contenidos reprimidos que definen el carácter y la personalidad del individuo. En este Inconsciente Personal caen los contenidos de la Sombra, aspectos de la individualidad rechazados o reprimidos, y la Persona, las distintas máscaras, o roles, con las que el individuo se cubre para tratar de reflejar la personalidad que desea. La estructura básica del inconsciente personal está formada por los complejos que son una red ideas, sentimientos y pensamientos que se forman alrededor de un concepto nuclear que se activan ante un estímulo determinado.

El Inconsciente Colectivo está formado por el material que nunca fue consciente. Es común a todos, por lo tanto, heredado, y está formado por ideas e imágenes primordiales que corresponden a la experiencia histórica de la humanidad y que conforman modelos de conducta típicas y patrones de representación comunes que se dan en todas las culturas y se manifiestan al margen de éstas. A estos modelos Jung los denominó “Arquetipos”

El Inconsciente, pues, no tiene sólo contenidos de carácter personal, sino que también posee elementos de carácter impersonal o colectivos que se expresan en forma de predisposiciones innatas generadoras de imágenes y conceptos poderosos.

 

 

Fermina Pulido
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Psicóloga en PsicoAljarafe
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