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Los símbolos primordiales han estado y se han mostrado siempre por todas las culturas del planeta. Podemos verlos por doquier, en todas las realizaciones sagradas, en las creaciones creativas y mágicas, ya sean pinturas, esculturas, templos y libros inspirados.

Estos símbolos contienen en su sabiduría el retorno del hombre al Origen, a su paraíso, a su Self, así como su partida y nacimiento de lo sublime, del Sí Mismo, indicando este camino de ida y vuelta, su recorrido y su integración con lo elevado.

En su representación está contenido el microcosmos y el macrocosmos, aludiendo que lo de arriba es igual a lo de abajo. La partida y la vuelta están situadas en el centro, en el mismo punto de unión donde se genera y nace el equilibrio en movimiento perfecto de los opuestos. Es una expansión, al tiempo que una contracción de la energía. Una multiplicidad al tiempo que una unicidad. La manifestación del nacimiento y la disolución de una forma.

El círculo y la esfera se relacionan con la totalidad, con el macrocosmos integrando al microcosmos, en cambio, el cuadrado y el cubo reflejan más la estabilidad de la tierra, lo sellado, lo realizado, cuando lo de arriba se ha configurado en lo de abajo. Reflejan el mismo simbolismo de totalidad, pero el crecimiento es de abajo a arriba.

La cruz es el punto que muestra la unión de los opuestos. La cruz de brazos iguales es la que señala la unificación y el punto desde donde ocurre una expansión equilibrada uniendo lo de arriba y lo de abajo, lo de dentro y lo de fuera, señalando el Uno y la diversidad de las cuatro direcciones creando la multiplicidad de la existencia.

El triángulo con  el vértice apuntando  hacia arriba nos habla de lo masculino, del fuego, de lo que asciende, de la devoción y aspiración hacia lo alto, mientras que con el vértice apuntando hacia abajo habla de lo pasivo, de lo que baja y es recibido, de lo que inunda el corazón, del agua. Ambos en su intersección forman la estrella de seis puntas que implica la realización del alma humana. También el triángulo simboliza el compás con el que se crea la totalidad del hombre y viene a poner orden al caos. De él saldrá el perfecto círculo volviendo de nuevo al origen y haciendo que el camino de ida y vuelta sea un continum.

Fermina Pulido
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Psicóloga en PsicoAljarafe
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