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Hoy os traigo un tema que, a  los que estáis acostumbrados a leer mi página, no os es ajeno. Todos en alguna ocasión, a lo largo de nuestra vida cotidiana, hemos utilizado palabras, etiquetas o nombres de trastornos que pertenecen a la Psicología más profunda y clínica, pero que, sin embargo, se han hecho un hueco en nuestro vocabulario y las utilizamos con desparpajo, como si relamente supiéramos, al nombrarlas, de lo que estamos hablando. Es fácil hablar de depresión, ansiedad, neurosis,  hiperactividad y utilizar todas  estas denominaciones para referirnos a un malestar, con una ligereza y normalidad, que casi asusta.

Pues bien, quién no ha dicho en su vida alguna vez: “no seas neurótico”, “estás neurótica” o “no te pongas neura”……pero realmente sabemos lo que es una neurosis o por qué se produce?. Esto es de  lo que hoy quiero  hablar y que vamos a descubrir, acercándonos a su raíz de forma sencilla y ecuánime, al menos, un poco.

Etimológicamente proviene de   nêuron, nervio; osis, dolencia, lo que implica una  “enfermedad caracterizada por trastornos nerviosos sin lesiones orgánicas, de los cuales el enfermo es consciente”.

Cuando aplicamos el término “neurosis” significa que hay un conflicto psíquico inconsciente que se expresa a través de distintas combinaciones de signos y síntomas en el individuo. Las reacciones neuróticas de la psique son la forma más común, fuera de una reacción considerada como “normal”, con las que el cuerpo, las emociones y la mente responde y se expresa frente  a unas tensiones externas  excesivas que provienen de la misma vida y a las tensiones internas que derivan de las relaciones insatisfactorias con los demás y con el mundo.

Estas tensiones y conflictos pueden provenir de un desarrollo evolutivo personal psíquico defectuoso, debido a las frustraciones y luchas presentes en los primeros años en la infancia y también derivados  de temas esenciales de la existencia humana como ambiciones, celos, envidias, sexualidad, miedos, etc. Las neurosis están fundamentalmente unidas a los problemas interpersonales.

Dentro de las neurosis, de forma clínica, se distinguen dos grupos, a saber, las Neurosis Actuales que están constituidos por la neurosis de ansiedad y neurastenia y el de las Psiconeurosis constituido por la histeria de conversión, la histeria de ansiedad, neurosis fóbica y la neurosis obsesiva.

Podemos resumir mucho, diciendo que la Neurosis es el resultado de la incapacidad para resolver adecuadamente los conflictos inconscientes que existen y se producen en el psiquismo de cada individuo. Así que podemos determinar que es una lucha entre el “yo” del individuo frente a las pulsiones, que en el mejor de los casos, surgen  en forma de  deseos, fantasías, etc y  que provienen de su incosnciente por un lado,  y por otra parte,  las prohibiciones que emanan de su “super Yo”, formado por sus valores, creencias,  necesidades y exigencias, formadas a lo largo de su vida en parte y  por la internalización de las personas que han rodeado al  niño, para así constituir relaciones consigo mismo, en sociedad y con el mundo que le rodea.

El “yo”, cuya misión principal es equilibrar, habitar y habilitar el encuentro, el contacto, la comunicación y la coordinación,  entre las dos realidades existentes  que pujan por manifestarse y hacer su presencia,   intenta defenderse de esta presión que le resulta agresiva , de este conflicto, que habla  a través de los síntomas, porque  este es su lenguaje exterior y son  característicos para cada tipo de neurosis, simplemente y complejamente es la forma que tiene la psique  de resolver el problema.

Por todo esto, las neurosis se desencadenan cuando ocurren situaciones de frustración, sufrimiento o decepción como los desengaños amorosos, los fracasos o dificultades profesionales, los cambios laborales, de amigos, de estatus o acontecimientos familiares intensos y bruscos y sobre todo por aquellos periodos en la vida donde ocurren crisis de maduración y crecimiento como son  la pubertad, entrada en la edad adulta, matrimonio,  menopausia, periodo de involución para el hombre, etc. Evidentemente, para que las neurosis se desarrollen se necesitan que se den  una frustración interna proveniente de una herida intrapsíquica  traumatizante y una frustración externa, ambas son necesarias y complementarias.

¿Pero cómo intenta la psique resolver el conflicto?. Los síntomas, por sí solos no son los peligrosos, aunque asusten, pero son importantes ya que representan un beneficio secundario para el “yo” que intenta poner “orden y control” a los impulsos  inconscientes, y  al tiempo que contiene su  prohibición,  intenta satisfacerlos,  y esto nos  habla y nos indica por dónde tenemos que explorar, descubrir y  acompañar en el camino de sanación del individuo, ya que el síntoma es una afirmación, a la vez que una negación de estos impulsos reprimidos.  A pesar de ser doloroso, hay que recorrerlo con el menor sufrimiento posible para su mayor liberación y acomodación a sí mismo.

El “yo” intenta, en su conflicto y lucha, unir a estas dos tendencias opuestas,  a  las reprimidas y  las represoras de la personalidad, queriendo sustituir a ambas a la vez, como mediador y coordinador, este  es el compromiso que se desarrolla en el individuo y para lo que el síntoma es creado.  Esto hace que toda la energía del yo vaya dirigida a la formación y persistencia de los síntomas, intentando de este modo mantener una cohesión y armonía psíquica, por lo que en el síntoma mismo el “yo” obtiene un beneficio primario y nuclear. Aquí está la principal  diana del trabajo psicoanálitico y psicoterapéutico. El sufrimiento del individuo se encuentra en que experimenta el síntoma como algo extraño a sí mismo y como una parte de sí mismo  a la vez. Una lucha interna difícil de sobrellevar.

Por otra parte, la energía que va dirigida a la creación del síntoma para equilibrar, es  lo que provoca dolor, displacer, debilitamiento y heridas de tipo narcisista, al ir en contra de la unificación, la conciliación y la realización del núcleo del ser, por lo que el “yo” entonces  se esfuerza en asimilar los síntomas y, especialmente, en reintegrar a su organización sélfica, la parte regresiva de sí mismo que ha sido escindida, en lo que encuentra una satisfacción, que le produce el  beneficio secundario.

Si hay algo que tiene la psique es el dinamismo.

Para saber más ampliamente y profundamente sobre este tema  podéis acudir a “Psiquiatría Dinámica” de Juan Coderch.

 

 

 

 

 

Fermina Pulido
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Psicóloga en PsicoAljarafe
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